El vino de hielo es una de las cosechas más sutiles, complejas y extraordinarias del mundo! Pero, ¿qué sabemos de este peculiar vino?

Se le llama vino de hielo porqué se elabora a partir de uvas congeladas, lo que proporciona un mosto de alto contenido en azúcar donde se combinan intensamente los sabores concentrados puros de la fruta con altos niveles de acidez. Así pues, la llegada de las primeras heladas será el inicio de uno de los más desconocidos y fascinantes vinos.

Vino de hielo: el nombre lo dice todo

El vino de hielo viene de la palabra alemana “Eiswein”, y se denomina así por su elaboración a partir de uvas congeladas.

Sólo cuando el termómetro desciende por debajo de -7 °C se dan las condiciones propicias para que este vino singular y extraordinariamente dulce, despierte. Pero la temperatura no es el único factor que influye en este proceso; la sobremaduración de las uvas, debido a que no se vendimian hasta la llegada de las condiciones climáticas precisas, también juega un papel crucial.

Su secreto: todo depende de la concentración

Cuando la temperatura ambiental se mantiene durante varios días por debajo de -7 ° C e idealmente entre -10 ° C y -12 ° C, el grano se hiela, el agua rompe la piel de la uva al expandirse, perdiéndose el agua y provocando así la concentración del azúcar. Es entonces, en estado de congelación y todavía en la cepa, cuando la uva debe ser vendimiada a mano e inmediatamente a su recogida prensada para evitar que se caliente y se deshagan los cristales de hielo. El mosto que se obtiene inicialmente es un concentrado natural muy dulce pero a la vez de una elevada acidez.

El Vino de hielo, el equilibrio perfecto entre dulzor y acidez

El delicioso contraste entre un elevado grado de dulzor y una intensa acidez, confieren al vino de hielo un equilibrio perfecto convirtiéndolo en una explosión de sensaciones gustativas. Como se mencionaba en el punto anterior, Para producir un vino tan audaz los productores asumen un cierto riesgo, porque en ocasiones las uvas deben permanecer en la cepa durante meses esperando la llegada del frío intenso. Durante esta espera, la uva puede verse expuesta a procesos de descomposición u otros factores que puedan dañarla, en cuyo caso sería inservible. Existe un cierto rumor popular asociado a este tema, que afirma que las uvas del vino de hielo sólo se pueden vendimiar pasado Año Nuevo. Aunque no es cierto, en puntuales ocasiones se ha dado el caso. De estas excepciones surge la pregunta de a qué cosecha pertenecen. Pues bien, por extraño que parezca, si un vino de hielo se produce en enero de 2017, en su etiqueta pondrá que es cosecha del 2016, porque el tiempo de maduración en cepa es mucho más importante que el año de cosecha y embotellado.

 

Si te ha gustado nuestro post, compártelo en las redes sociales Facebook y Twitter.

// Imprimir